Bueno, pues hoy quiero un poco de debate (no sé cuántos lectores tenemos, si uno o ninguno, pero aún así). Y sí, es sobre la diferencia entre hombres y mujeres. No las evidentes, sino las psicológicas. Sí, no es un debate nuevo y no tengo nada nuevo que aportar, pero para eso está internet.
Es un hecho que muy pocos podrán discutir que ciertas mujeres se sienten atraídas por auténticos cabronazos y cuando se topan con un tío normal pues no están contentas. Sin embargo no hay hombres atraídos por zorras sin escrúpulos. Eso no significa que no haya tíos majos en relaciones con zorras enfermizas, pero la cabronez no es una característica recurrente de sus parejas, no buscan ese perfil, simplemente lo soportan. Con las mujeres de las que hablo sí es una característica que buscan en sus parejas. Ya puestos me invento un término y todo, son mujeres cabronófilas (copyright). Es evidente que no he realizado ningún estudio socioestadístico sobre el tema pero si un periodista puede escribir de ciencia yo también puedo filosofar a mis anchas. Por cierto y hablando sobre terminología sería más elegante poner maltratador/a psicológico o algo así, pero cuando los términos se desvirtúan tanto como estos hay que recurrir al lenguaje soez, que parece el único que guarda significado.
Una vez acotada la situación la pregunta es clara: ¿por qué?. Requiero vuestra participación pero, por supuesto, desarrollaré ciertas hipotésis que para eso es gratis.
La primera es que realmente no es cierto. Esa observación sobre la cabronofilia femenina en que están de acuerdo hombres y mujeres sería falsa. Tal vez haya diferencias debidas a ideas preconcebidas (la sociedad es la culpable, como casi siempre) lo que significa ser un cabrón o una cabrona (de hecho la terminología más aceptable sería zorra, lo cual implica diferencias). O tal vez sea que las mujeres sean más victimistas en lo que a relaciones se referiere. O lo que es lo mismo, los hombres no comunican tanto sus sentimientos y el machismo no le deja decir lo puteado que está. No me termina de convencer esta explicación. Vamos, no me convence en absoluto, pero la pongo por estudiar todas las opciones. Aunque sea una definición diferente la de cabrón o zorra y se barajen distintos baremos la existencia de ambos está contrastada y su diferencia en número no tan sustancial como la que la cabronofilia feminina requeriría para su explicación. Por otro lado también se sabe de casos de hombres en relación con auténticas brujas, lo único que se discute es que estos hombres nunca han buscado esa característica en sus parejas y algunas mujeres sí. Que las cabronofilas lo sean consciente o inconscientemente no es relevante.
Otra hipótesis es que el machismo ancestral haya generado este comportamiento. Ante una dominación masculina de la sociedad se produce un síndrome de Estocolmo en las mujeres que entienden que la situación está bien y un hombre tiene que ser dominante, violento y cabronías. Sobre esta hipótesis hay bastante que discutir. De momento, meterse en la definición de machismo ancestral es entrar en un debate sin fondo que se muerde la cola sin fin. Sobre lo que nos ocupa, aceptar esta hipótesis como cierta nos llevaría a pensar que las mujeres que más aceptan el machismo, las más tradicionales y retrógadas sobre el papel de la mujer en la sociedad serían las más cabronófilas. Sin embargo, esta relación no es en absoluto evidente.
Otra hipótesis más polemizante. La cabronofilia es algo más profundo en el subconsciente femenino, algo evolutivo único a las mujeres, similar al instinto maternal. El más cabrón sería equivalente al más violento e igual al que más búfalos cazaba y por tanto consistía una ventaja copular con él. Tampoco se libra de peros. Similar a anteriormente, la relación violento-mejor cazador-cabrón hace aguas. Mejor cazador puede ser el más cooperativo, el más hábil, no necesaramiente el más violento. Y luego de violento a cabrón, pues no está claro.
El caso es que ya he escrito demasiado sobre el tema así que hala, fin y aportad algo al debate, nada muy nuevo, claro, de hecho últimamente creo que todas las chorradas ya han sido dichas alguna vez por alguien, y ahora con internet además se puede comprobar.