Desde crío siempre he sido del Atlético de Madrid. Tradición familiar por un lado. Por otro lado que siempre queda bien no seguir la corriente mayoritaria. Y futbolísticamente también me gustaba más el juego directo y de contraataque que por entonces era la marca de la casa atlética con tipos tan geniales como Paolo Futre (y piscineros, cierto). No era tampoco un punto menor en decantarme por el Atlético de Madrid que la equipación esté muy lejos tanto de la aberración cromática de unos como de la ropa interior masculina de película de Ozores de otros. Bueno, y también estaba don Jesús, y tal y tal.
El caso es que unido e inseparable de mi atleticidad estaba también mi antimadrismo. Fastidiaba que ganaran siempre y que fueran tan prepotentes. Míchel y Hugo Sánchez eran unos chulos insoportables (y Hugo, además, traidor) y Butragueño un sosainas (bueno, esto es objetivo no es por mi antimadridismo). Y luego siempre se hablaba de ciertas ayudas al Madrid o de pura suerte y se cantaba el clásico “así, así, así gana el Madrid“. De hecho disfruté de las ligas de Tenerife como un enano. El Barça me caía simpático relativamente y el llamado “dream team” me gustaba, de Stoichkov a Hagi.
Vayamos al grano. El caso es que este antimadrismo fue gradualmente desapareciendo y convirtiéndose en antibarcelonismo. Razones muchas: por su separatismo nacionalista acrecentado (no me voy a meter mucho ahí de momento), por su prepotencia, su mal ganar… Y por eso, porque últimamente ganan siempre. Y sé que no he sido el único. Sé incluso de viejos simpatizantes al Barça que se han convertido en antibarcelonistas (sólo sé de uno, pero bueno).
Dejemos de irnos por las ramas. Y centrémonos en un solo tema: Mourinho.
Sí, es chulo. Sí, es prepotente, Sí, a veces insulta. Sí, a veces se le va la mano y es incluso violento. Pero tan diferente de Clemente, Aragonés, Van Gaal etc? Yo creo que no. Incluso a Guardiola se le va la perola.
También se le acusa de alinear a jugadores violentos y que su equipo se dedica simplemente a eso. Sí, más duro de lo que se esperaba sí que ha jugado. Pero Koeman, Stoichkov, Couto o Alves no desentonarían en violentez y tampoco nadie les puso o ha puesto una cruz como a Pepe o Marcelo. Sí reconozco que el Madrid ha tenido algún mal perder que otro contra el Barça últimamente, lo cual, por otro lado es lo normal. Quién no tiene mal perder de vez en cuando?
Lo curioso del asunto es que, desde la prensa madridista hay muchas críticas en este sentido: “Mourinho se está cargando el señorío del Madrid”. Realmente lo del señorío es una chorrada como un piano. Nadie no simpatizante cree en ese supuesto señorío del Madrid. Aunque, es totalmente cierto que, incluso en mis tiempos de antimadridista, he oído a madridistas alabar el juego del barça pero a culés alabar el juego del madrid, nunca nunca de los jamases (compárese Sport/Mundo deportivo con Marca/As en este sentido).
En lo deportivo, yendo al último enfrentamiento entre ambos, la supercopa de España parece que el Madrid empieza a tener argumentos para ganar con juego. En definitiva un año que se presenta apasionante (a pesar del dualismo que se discutirá aquí más adelante). Disfrutaremos, aunque tendremos que correr un tupido velo, claro, ante el hecho vomitivo de que estando el país como está los clubes de fútbol se sigan endeudando sin límite.